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Mala experiencia en Clinica Teknon- Barcelona


Miguel Angel Garcia Perales
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 Miguel Angel Garcia Perales
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(@Miguel Angel Garcia Perales)
Se unió: hace 2 semanas

Mi madre fue contagiada de Covid-19 durante el ingreso en la clínica Teknon, dio positivo en un PCR a los tres días de salir de este hospital. Según un médico al que le pregunté, para que una PCR detecte el Covid-19 han de pasar al menos cinco o seis días desde el contagio, así que todo indica que ese contagio se produjo durante los últimos días de su estancia en el hospital. Finalmente mi madre murió el día 10 de Enero del 2021.

Mi madre tenía un 82% de discapacidad debido a un ictus que sufrió en 2012, estaba operada de 4 baipases en 2008, tenía una enfermedad cardiovascular severa, solía darle anginas de pecho de vez en cuando, tenía un poco de demencia vascular debido al ictus, padecía infección de orina crónica, y últimamente también padecía de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

Mi madre estuvo ingresada del 8 al 23 de Diciembre, le diagnosticaron bronco aspiración, infección de orina, y una piedra en el riñón parcialmente obstructiva. Durante este ingreso no recibió visitas en el hospital, además no las tenía permitidas pues estábamos en aislamiento en la habitación, debido a una bacteria multiresistente que es la que le producía la infección de orina. Yo estuve con ella durante todo el ingreso, y solo tuvimos contacto con el personal del hospital.

El día del alta vino a buscarnos mi hermana, ella se hizo un PCR a los pocos días de haber estado en contacto con nosotros y dio negativo. Mi hermana dio positivo en una PCR días después de haber venido al hospital a ver a mi madre ya fallecida, el 10 de Enero de 2021.

En casa vivíamos mi madre y yo solos, no recibimos visitas de nadie durante toda la pandemia, yo solo salía a la calle para lo justo, para comprar, y tomando todas las precauciones posibles.

En la madrugada del día 26 de Diciembre tuve que llevar a mi madre a urgencias de este mismo hospital, presentaba febrícula y dolor en el costado. Cuando le dieron de alta el día 23 de Diciembre, mi madre seguía teniendo la piedra en el riñón parcialmente obstructiva, y me dijeron que si presentaba fiebre y/o dolor en el costado que la trajese a urgencias. Esto se lo comuniqué al médico de urgencias, aun así no le realizó ningún análisis de orina, ni se preocuparon en absoluto por lo de la piedra en el riñón, le suministró suero y nos mandaron para casa. También le realizaron un PCR del que nunca más se supo, pues al día siguiente me dijeron que no lo encontraban, y que ni siquiera encontraban la orden de realizar dicho PCR.

A la mañana siguiente, todavía 26 de Diciembre tuve que volverla a llevar otra vez, pues estaba a 39 de fiebre. Esta vez sí le hicieron análisis de orina y tenía infección, según me dijeron un par de días más tarde, por los resultados de un TAC, la piedra del riñón se le había ido hacia la vejiga, y esto sería lo que le habría producido el dolor en el costado la madrugada del día 26, y lo que le estaba produciendo la infección de orina. Volvieron a hacerle otra PCR en urgencias, por que como ya he dicho no encontraban la PCR que le habían realizado esa misma madrugada.

Por lo que he visto en este hospital no se toman las medidas correctas para evitar la propagación del virus Covid-19:

  • En la sala de espera de urgencias, todas las personas que presentan algún síntoma que podría estar relacionado con Covid-19… fiebre, tos, diarrea, etc. Se las hace esperar todas juntas en un habitáculo de apenas 6 metros cuadrados. Lo que quiere decir que personas que pueden tener Covid-19, están compartiendo una estancia tan reducida con otras personas que simplemente estén padeciendo una gripe un resfriado o cualquier otra enfermedad que produzca fiebre, tos o diarrea, con el consiguiente riesgo de que estas personas sean contagiadas por aquellas que sí puedan estar padeciendo Covid-19. Además el mismo personal de urgencias atiende tanto a unos como a otros.
  • Para ingresar en este hospital te hacen una PCR, y te suben a planta antes de conocer los resultados del PCR, y cuando conocen los resultados, si ven que has dado positivo entonces te envían a la sala de aislamiento del Covid-19, cuando ya has entrado en contacto con el personal que está atendiendo a otros pacientes con otras patologías ajenas al Covid-19.
  • Pude comprobar que al menos dos enfermeras, y dos médicos que estuvieron atendiendo a mi madre en la habitación de la sala de aislamiento por Covid-19 eran los mismos que la estuvieron atendiendo en el anterior ingreso del 8 al 23 de Diciembre. Por lo tanto en este hospital no tienen un personal destinado específicamente para enfermos con Covid-19, por lo que aumenta el riesgo de contagio a otros pacientes y al mismo personal del hospital. Según un amigo mío que trabaja en el Hospital de Bellvitge, allí tienen un personal destinado única y exclusivamente para atender a pacientes de Covid-19, y este personal no tiene contacto con otros enfermos ni con el resto del personal del hospital, y esto no se respeta en el hospital donde estuvo ingresada mi madre.
  • Además el personal del hospital utilizaba diferentes tipos de mascarillas, algunos incluso llevaban mascarillas quirúrgicas mal colocadas, asomando parte de la boca por al lado de la mascarilla, o con la nariz por fuera de esta.

Después de realizarle un PCR a mi madre en el bóxer de urgencias la mañana del 26 de Diciembre, la subieron a planta, como ya dije antes, sin conocer el resultado del PCR. Nos alojaron en la habitación 138 de la primera planta del hospital. Allí estuvo en contacto al menos con tres enfermeras y la doctora de guardia de fin de semana. La doctora después de auscultarla tan solo un instante me dijo que había vuelto a bronco aspirar, y que estaba “hasta arriba”, aun que dos días después me dijeron que estaba mejor que cuando le dieron de alta el día 23 según los resultados de un TAC. Estando en esta habitación le practicaron una nebulización, a esto he de decir que mientras estuvo ingresada en la sala de aislamiento del Covid-19 desde la tarde del 26 de Diciembre hasta su fallecimiento el día 10 de Enero, no le practicaron ninguna nebulización, porque según dicen de esta forma se esparce más el virus y aumenta el riesgo de contagio entre el personal que la está atendiendo. Por lo tanto considero que practicarle esa nebulización en la habitación 138 antes de conocer los resultados del PCR fue una gran imprudencia por parte del hospital, ya que mi madre tenía Covid-19, y en esos momentos se encontraba en contacto con el personal médico que está atendiendo a otros pacientes no enfermos de Covid-19.

Una o dos horas después, una enfermera me comunica que ha dado negativo en el PCR, y al rato me viene otra vez y me dice que ha dado positivo. Simplemente me dijo que antes había mirado los resultados de otra fecha, y se quedó tan tranquila, ni siquiera una disculpa. Entonces nos derivaron a una habitación de la sala de aislamiento de Covid-19.

El día 31 de Diciembre, dejó de caerle suero a mi madre, y avisé por el interfono de las enfermeras. Por el interfono comenzaron a darme instrucciones para que le solucionase yo mismo el problema, no lo conseguí así que les pedí por favor que se pasaran ellos, y me dijeron que ahora se pasaría la enfermera. Pero la enfermera no se pasó, en lugar de venir a atender a mi madre me llamó al teléfono de la habitación, lo cual demuestra que esta enfermera no se encontraba en su puesto, pues lo normal es que fuese venido a atender a mi madre, o al menos llamado desde el interfono de las enfermeras, y no al teléfono de la habitación. Cuando cogí el teléfono escuché la voz de la enfermera, y de fondo risas y voces de un grupo de personas, lo que me dio a entender que esta enfermera estaba celebrando el fin de año con sus compañeros. Al momento desaparecieron las voces de fondo y solo oía a la enfermera dándome instrucciones para que yo mismo solucionase el problema. Le dije que por favor se pasara ella a solucionarlo, y su contestación fue que no se podía pasar, y que no podía decirme cuando podría pasarse. Finalmente esta enfermera no se pasó por la habitación para atender a mi madre.

Me resulta indignante que el personal de un hospital le dé preferencias a la celebración del fin de año, antes que atender a los pacientes. Además es muy probable que esta enfermera que se encontraba trabajando en la sala de aislamiento de Covid-19, estuviese celebrando el fin de año con otros compañeros que se encontraban atendiendo a otros enfermos ajenos al Covid-19, aumentando el riesgo de contagio en el hospital.

Finalmente unas 4 horas después llegó la enfermera del turno de noche, le miró la vía a mi madre que la tenía colocada en el dorso de la mano derecha, y esta se le había salido o se le había reventado la vena, y tenía toda la mano hinchada debido a la acumulación de suero por debajo de la piel. Intentaron colocarle otra vía pero no lo consiguieron, así que llamaron al anestesista. El anestesista llegó y no estuvo ni cinco minutos, le pichó otra vez en la misma mano ya dolorida, y luego en el brazo izquierdo, no lo consiguió y se marchó corriendo sin decir nada, supongo que a celebrar el fin de año con los colegas. Le pregunté a la enfermera que pasaba ahora, y me dijo que hasta mañana no podían hacer nada. Le dije que quería hablar con el médico de guardia, y ella me dijo que no había médico de guardia, que hasta mañana no podían hacer nada. Después de un rato vino otra enfermera y afortunadamente consiguió por fin colocarle la vía.

En otra ocasión llamé por el interfono de las enfermeras, pues mi saturador de oxigeno marcaba en mi madre una frecuencia cardiaca muy baja. Me habló la doctora de guardia de fin de semana, la misma que nos atendió el día 26 de Diciembre cuando ingresó mi madre, y me dijo por el interfono que esos aparatos no son fiables y que no pasaba nada, y no se pasó a ver a mi madre. Luego vi que en sus aparatos mi madre también marcaba un ritmo cardiaco muy bajo, y entonces días más tarde otra doctora le pautó a mi madre un diurético, pues decía que le estaba costando al corazón debido al virus. Pero ya de entrada aquella doctora de fin de semana no quiso hacerme ni caso cuando yo le comuniqué que tenía una frecuencia cardiaca muy baja.

En la mañana del 9 de Diciembre mi madre se encontraba bajo los efectos de una pastilla que le dieron por la noche para dormir, y en la madrugada del 10 de Diciembre se encontraba bajo tratamiento de sedación. Es muy probable que sufriera algún episodio de angina de pecho, pues respiraba muy agitada, y en el saturador de oxigeno marcaba más de 130 pulsaciones. En ambas ocasiones llamé a las enfermeras y en los dos casos ni avisaron para realizarle un electro, ni me proporcionaron cafinitrina para aplacar la angina de pecho. Simplemente me decían que no pasaba nada, y que ya se estaba haciendo todo lo que se podía hacer. La madrugada del 10 de Enero, yo vi como mi madre llegó a abrir un ojo y emitió algunos quejidos, aun estando bajo los efectos de la sedación, por lo que considero que mi madre aunque no lo podía decir, estaba pasándolo mal debido a una posible angina de pecho. Como la enfermera no me hacía ni caso, le dije que quería hablar con el médico de guardia, y esta me respondió en un tono muy chulesco, prepotente y desagradable, que a lo mejor el médico de guardia no podía pasarse por que tenía otras cosas que hacer. Finalmente debido a mi insistencia vino el médico, el cual parecía molesto por haberle hecho venir, y no tuvo ningún problema en demostrármelo diciéndome…”bueno, vine anoche y ya estoy otra vez aquí!!”, mientras abre los brazos y se los deja caer sobre los costados de su cuerpo, en señal de fastidio. Le dije que se fijase en la forma tan agitada en cómo estaba respirando mi madre, y le enseñé el saturador que marcaba más de 130 pulsaciones, y le comenté que si no podrían subirle la dosis de la sedación, o hacer algo pues a mí no me quedaba muy claro de hasta qué punto mi madre estaba sufriendo o no. Me dijo que ahora miraría de subirle la dosis de la sedación, pero finalmente no se la subieron hasta después de varias horas.

Este tipo de comportamiento, me resulta muy inapropiado en unas personas que trabajan atendiendo a personas enfermas, y que se supone realizan este trabajo por vocación.   

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